La actualización de la NIA 240 marca un cambio relevante en la manera en que los auditores deben abordar el riesgo de fraude. La norma establece una expectativa más clara y firme: identificar y evaluar los riesgos de fraude mediante procedimientos diseñados específicamente para ese propósito. Para las organizaciones del “middle market”, entender este cambio no solo fortalece la calidad de la auditoría. También ayuda a tomar decisiones con mayor confianza, reforzar los procesos de control, y anticipar riesgos que pueden afectar al negocio. En este contexto, contar con un asesor que combine cercanía, experiencia, y una visión práctica puede marcar una diferencia significativa.
"El cambio más significativo es la eliminación de la ambigüedad en torno a la detección del fraude. Ahora, los auditores tienen la obligación clara de identificar y evaluar los riesgos de fraude mediante procedimientos diseñados específicamente para ese fin."
CPC José Manuel Echávarri Avalos, Socio de Auditoría, Ciudad de México
Uno de los ejes de la nueva norma es el escepticismo profesional activo. Esto implica que el auditor no puede adoptar una postura pasiva ni basarse solo en las explicaciones de la dirección. Debe mantenerse alerta durante todo el proceso, especialmente cuando la documentación, las respuestas de la dirección, y los resultados del negocio no son consistentes entre sí. Este enfoque se refuerza con una evaluación de riesgos más estructurada, alineada con la NIA 315, que exige una comprensión más profunda del entorno de control, de las presiones que enfrenta la dirección, y de los incentivos financieros que podrían propiciar la comisión de un fraude. Para las empresas, este enfoque aporta mayor claridad sobre los riesgos relevantes y favorece una toma de decisiones más informada.
"El escepticismo profesional activo implica mantenerse alerta en cada etapa de la auditoría y cuestionar las inconsistencias entre la evidencia y las explicaciones de la dirección."
señala José Manuel.
La actualización de la NIA 240 también impulsa una mayor transparencia en el informe de auditoría. Las consideraciones sobre fraude pueden reflejarse con más claridad en las cuestiones clave de auditoría, lo que permite a los usuarios comprender con más claridad cómo respondió el auditor a los riesgos identificados durante el desarrollo de la su estrategia y plan de auditoría y qué procedimientos que faciliten la mitigación del riesgo de fraude aplicó como parte del riesgo de detección. Esto ofrece a los consejos de administración, inversionistas, y equipos directivos una visión más clara del enfoque de auditoría y de las áreas que requirieron mayor atención por considerar de mayor riesgo de fraude. En RSM estamos preparados para fortalecer la confianza de las organizaciones sobre sus grupos de interés, este nivel de claridad aporta valor y respalda una gestión más sólida y preparada para el futuro.
La mayor transparencia en el informe del auditor permite a las organizaciones y a las partes interesadas comprender mejor cómo se evaluaron y abordaron los riesgos de fraude durante la auditoría.
Más allá de un ajuste técnico, la actualización de la NIA 240 representa una oportunidad para fortalecer el gobierno corporativo, reforzar el cumplimiento, y generar mayor confianza en la información financiera. Las organizaciones que se anticipen a estos cambios estarán mejor preparadas para responder a un entorno más exigente. Contar con un equipo de auditoría con experiencia puede ayudarle a identificar riesgos con mayor precisión, actuar con oportunidad, y avanzar con confianza.