Por Rodolfo Martínez Septién
Socio Director


La edición latinoamericana de la revista Forbes, incluyó en su edición de mayo una columna escrita por Rodolfo Martínez Septién, Socio Director de la Oficina de Mérida. Este es el texto. 


La teoría dice que si uno sigue al pie de la letra las instrucciones de una receta, los pasteles salen bien. No estoy de acuerdo. Las recetas tienen la virtud de decirnos qué hacer, pero no qué no hacer. Es allí, donde el pastel sufre el riesgo de no levantar.

Lo mismo sucede en los negocios. Todos hablan de las mejores prácticas, ¿y si mejor empezamos por las peores prácticas que debemos evitar? 

Cocinar sin saber hacerlo. Está en la sangre de los verdaderos emprendedores detectar oportunidades de negocio y poner manos a la obra; esta característica es común en todos los empresarios exitosos. Muy seguido si se les pregunta, dirán que tuvieron fracasos antes de lograr el éxito. Sin embargo, es preciso vivir para contarlo; es difícil iniciar un segundo proyecto si el fracaso del primero es devastador, si deja al emprendedor sin activos, sin credibilidad, sobreendeudado o incluso con su integridad física comprometida por los compromisos incumplidos.

Tenerle miedo al calor del fogón. También podríamos llamarle el complejo de Rocky III. En donde vemos a un boxeador que logró el éxito en su campo, pero que llega el momento en que el éxito, la fama y el dinero lo alejan de su esencia. El sudor le irrita la piel. Esto podría suceder con empresarios (o hijos de empresarios), a quienes el éxito económico les aleja de la fórmula que los hizo triunfadores: trabajo duro y bien enfocado.

Creer que siempre van a arrebatar nuestros tacos. Hace algunos años, en una reunión me encontré a un viejo amigo que a corta edad había logrado éxito económico. Al calor de las copas me confesó que estaba muy triste y preocupado, pues le estaba yendo mal. Semanas después saludé a un familiar suyo y le expresé mi preocupación por el estado emocional de mi amigo; el familiar me contestó: tú y yo sabemos que en los negocios hay rachas buenas y malas; su problema fue que creyó que la buena racha iba a durar por siemprey creó un ritmo de vida que no es sostenible. Muy seguido es posible llevar una empresa noble a la banca rota si no existe la disciplina adecuada.

Exceso de levadura. La masa crítica es importante en los negocios; da muchas ventajas, como mejorar márgenes y controlar el mercado. Sin embargo, es importante crecer con orden, leer los signos del mercado para anticiparse. Más de una empresa se ha quedado fuera del mercado, quebrada o vendida por procesos de crecimiento acelerado mal administrados y afectados por situaciones adversas de la economía que no se previeron.


El fisco es, por lo general, un accionista importante, celoso y metiche. encontrar el marco jurídico adecuado es básico.


Meseros improvisados. Así como en un restaurante es muy visible cuando el mesero no conoce el menú, un error común en las empresas es no tener al personal adecuado en puestos clave. Eso sucede porque:

El empresario es inseguro y contrata gente menos capaz que él para que no le haga sombra.

El personal inició cuando la empresa era pequeña, pero no tiene las competencias para seguir en la corporación hacia su siguiente fase de crecimiento.

No hay menú. Se carece de indicadores. No es viable dirigir una empresa, hacerla crecer y perdurar en el tiempo sin que se tengan indicadores clave de desempeño. Por básico que parezca, es común que las empresas no tengan las herramientas de sistemas de cómputo que les permitan tener información al día. De igual manera, no siempre a la administración le queda claro qué información debe de monitorear periódicamente y no se usa adecuadamente un tablero de control.

También los restaurantes pagan impuestos. En el entorno actual es indispensable tener una adecuada planeación fiscal. El fisco es, por lo general, un accionista importante, celoso y metiche. Elegir el marco jurídico adecuado es básico: una vez llegó a mí una persona que constituyó una sociedad mercantil para comprar un carrito para vender churros. Un esquema demasiado aparatoso para un negocio muy simple. Las empresas más exitosas son aquellas que eligen los esquemas más sencillos y ágiles, apegados a la ley y sostenibles en el tiempo. 

A veces se puede elegir lo menos complicado, pero hay que recordar que nuestra competencia también pasa por lo mismo.

Cualquier ingrediente mencionado es suficiente para amargar hasta el más sabroso platillo, pero en abundancia o combinación las consecuencias pueden ser desastrosas.

Moraleja: algunas recetas es mejor nunca seguirlas.

 

Pubiclado en la Revista Forbes Mayo 2016

 


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