- Más de dos tercios de las empresas que actualmente utilizan la IA en Latinoamérica tienen previsto ampliar su uso en un plazo de 12 meses.
- Menos de una de cada cinco organizaciones afirma contar con marcos formales de gobernanza de la IA.
- Menos de uno de cada diez empleados (8 %) se siente plenamente capacitado para trabajar con la IA.
RSM, el principal proveedor global de servicios de aseguramiento, impuestos y consultoría para empresas del mercado medio ha revelado que las ambiciones de las empresas latinoamericanas en materia de adopción de inteligencia artificial (IA) podrían verse limitadas por desafíos relacionados con la gobernanza y la fuerza laboral.
En su informe «AI Readiness in Latin America 2026», RSM destaca que la próxima fase de la adopción de la inteligencia artificial en toda la región dependerá menos del interés por la tecnología y más de la capacidad de las organizaciones para subsanar tres carencias interrelacionadas: la normativa, la preparación y el riesgo.
Según una encuesta realizada a más de 400 líderes empresariales de América Latina, el informe revela que:
- Alrededor del 40 % de las organizaciones ya están implementando la inteligencia artificial.
- Entre las que ya la han adoptado, el 68 % tiene previsto ampliar su uso en los próximos 12 meses.
- Sin embargo, muchas organizaciones están avanzando con una experiencia limitada, un marco de gobernanza incompleto y un nivel desigual de preparación de la plantilla.
El informe señala la gobernanza, las políticas de personal, la preparación de la plantilla y la gestión de riesgos como las áreas clave en las que la capacidad de las organizaciones aún no está a la altura del despliegue de la IA.
- Solo el 18 % de los encuestados afirma contar con marcos formales de gobernanza de la IA, mientras que el 17 % ha implantado políticas de IA para los empleados.
- Apenas el 4 % afirma tener un nivel de madurez elevado en materia de formación en IA, y solo el 8 % de los empleados se siente plenamente preparado para trabajar con la IA.
Eileen Turkot, responsable de mercado para Latinoamérica de RSM International, afirmó: «El principal riesgo no es la falta de interés por la inteligencia artificial, sino que muchas organizaciones están intentando ampliar su alcance antes de contar con las capacidades necesarias para convertir ese interés en un valor real, cuantificable y sostenible».
Los resultados muestran que una gobernanza más sólida está estrechamente relacionada con una gestión de riesgos más madura. Las organizaciones que cuentan con una gobernanza consolidada y con políticas formales o en fase de desarrollo tienen muchas más probabilidades de haber llevado a cabo evaluaciones de riesgos de la IA, ya sean parciales o exhaustivas, lo que sugiere que la gobernanza no es simplemente un requisito de cumplimiento normativo, sino una base práctica para una expansión con confianza.
La eficiencia es el principal factor que impulsa la adopción de la IA, según el 67 % de los encuestados, y la inversión prevista se concentra en las áreas de TI, operaciones y marketing. Sin embargo, el informe señala que los recursos humanos y la seguridad tienen una prioridad relativamente menor, a pesar de que la preparación de la plantilla y la gestión de riesgos son fundamentales para una implementación sostenible.
Eileen Turkot, responsable de mercado para Latinoamérica de RSM International, añadió: «Sin una arquitectura clara, un modelo de gobernanza y unos indicadores de valor, las inversiones en herramientas, licencias, infraestructura y consultoría pueden convertirse en costos irrecuperables o en una deuda técnica difícil de sostener. Para las empresas que están ampliando sus recursos y ambiciones en materia de IA, estar preparadas no consiste en disponer de la mejor herramienta, sino en contar con los cimientos que transformen la curiosidad en capacidad institucional».
A medida que la inteligencia artificial se vaya integrando cada vez más en las operaciones cotidianas, las organizaciones que establezcan una gobernanza clara, una formación específica para cada función y una evaluación de riesgos rigurosa estarán mejor posicionadas para convertir el interés inicial en un valor empresarial sostenido.