La reciente licitación de la Generalitat de Catalunya para adquirir una sede en el centro de Madrid ha quedado desierta, reflejando la complejidad de operar en mercados prime con oferta limitada.

Fernando Cacho, socio de Público de la firma, habla en este interesante artículo sobre cómo el principal reto no reside únicamente en el presupuesto, sino en el encaje entre los requisitos de la operación y la disponibilidad real de activos, en un entorno marcado por la elevada competencia y las condiciones urbanísticas de este tipo de inmuebles.

 

Presión récord sobre el mercado

 

El reciente concurso lanzado por la Generalitat de Catalunya para adquirir un edificio en el centro de Madrid, con un presupuesto de hasta 33 millones de euros, ha quedado desierto. La operación buscaba un edificio de entre 2.000 y 2.500 metros cuadrados en enclaves como Recoletos, Goya, Lista o Castellana, una exigencia que ha terminado enfrentándose a la escasez estructural de activos en una de las zonas más tensionadas del mercado inmobiliario español.

Fernando Cacho, socio de Tax & Legal de RSM y especialista en derecho público y urbanismo, enmarca el fracaso del proceso en la propia lógica del mercado actual: “La licitación parte de un presupuesto relevante, pero el problema no está tanto en la capacidad económica como en la falta de encaje entre las condiciones exigidas y la realidad del stock disponible en estas ubicaciones. Son zonas con una oferta extraordinariamente limitada y una presión compradora muy alta”.

 

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