Jordi Bellobí, socio de Financial Advisory Services de la firma, analiza en este artículo la reacción de los mercados ante la tensión geopolítica en Oriente Medio y su impacto en variables financieras clave.
Los mercados no anticipan un conflicto largo
La reacción de los mercados a la crisis bélica en Oriente Medio deja entrever que los inversores esperan turbulencias económicas durante los próximos meses. El impacto real dependerá de la duración del conflicto entre Estados Unidos —y sus aliados regionales— e Irán: una guerra prolongada provocaría problemas durante años y los descensos moderados en las bolsas sugieren que este extremo no parece ser la situación prevista por el capital de forma mayoritaria, aunque todos los escenarios están abiertos y existe máxima incertidumbre al respecto. Sin embargo, incluso un colapso breve en el tránsito de gas y petróleo en el transporte marítimo de mercancías suele desencadenar cuellos de botella más largos, provocando retrasos por la necesidad de buscar rutas alternativas y encarecimientos tanto en los costes de envío directos como en los seguros de riesgo asociados.
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