La transformación digital de los sistemas tributarios es ya una realidad incontestable en la Unión Europea. El paquete de medidas sobre el IVA en la Era Digital (ViDA o VAT in the Digital Age) se adoptó el 11 de marzo de 2025 tras una nueva consulta al Parlamento Europeo y se aplicará de forma progresiva hasta enero de 2035. Su objetivo es claro: adaptar el impuesto a la economía digital, reducir el fraude y avanzar hacia un modelo de control fiscal basado en datos, estandarizado y prácticamente en tiempo real.
Uno de los pilares centrales de ViDA es la implantación progresiva de la facturación electrónica obligatoria y de nuevos requisitos de reporting digital, especialmente en las operaciones intracomunitarias. Este cambio marca el paso definitivo desde sistemas de información periódicos y agregados hacia un modelo transaccional, en el que las Administraciones tributarias acceden a la información de las operaciones casi en el momento en que se producen.
El salto hacia el reporting fiscal
ViDA introduce un nuevo sistema de Digital Reporting Requirements (DRR) basado en la emisión de facturas electrónicas estructuradas y en la remisión electrónica de los datos de la factura a la Administración tributaria en plazos muy reducidos.
Así, en el marco de ViDA, la factura electrónica deja de ser un mero formato alternativo al papel para convertirse en el elemento nuclear del sistema de control del IVA. Además, ViDA elimina la necesidad de autorización previa de la Comisión Europea para que los Estados miembros implanten facturación electrónica obligatoria en el ámbito doméstico, lo que previsiblemente acelerará la extensión de estos sistemas a nivel nacional.
En España, la implantación del paquete ViDA es una de las medidas que se recogen en el Plan Estratégico de la Agencia Tributaria 2024-2027. Asimismo, la obligación de realizar facturas electrónicas entre empresas se irá implantando gradualmente cuando se apruebe el Reglamento de la Ley 18/2022, más conocida como la Ley Crea y Crece. Una vez aprobado dicho reglamento, los plazos para la implantación obligatoria de la factura electrónica entre empresas son los siguientes:
- Para los empresarios y profesionales cuya facturación anual sea superior a 8 millones de euros, al año de aprobarse el desarrollo reglamentario.
- Para el resto de empresarios y profesionales, a los dos años de la aprobación del reglamento.
Este sistema sustituirá progresivamente a los modelos recapitulativos actuales y permitirá a las autoridades fiscales cruzar información de forma inmediata entre Estados miembros El objetivo es detectar incoherencias, omisiones o esquemas fraudulentos de manera temprana, reduciendo de forma significativa el denominado VAT Gap.
Desde la perspectiva empresarial, ViDA supone un reto significativo en términos de adaptación tecnológica y de procesos internos. Será necesario revisar los sistemas de facturación, ERP y control fiscal para garantizar la correcta emisión de facturas estructuradas y el cumplimiento de los nuevos plazos de reporting.
No obstante, el nuevo modelo también ofrece oportunidades relevantes. La estandarización de formatos y la armonización normativa pueden reducir la fragmentación actual del IVA en la UE, especialmente para grupos con actividad transfronteriza. A medio plazo, un sistema basado en datos puede traducirse en menos requerimientos ex post, menos comprobaciones manuales y mayor seguridad jurídica.
Aunque la aplicación plena del sistema de facturación electrónica y reporting intracomunitario se producirá en 2030, ViDA ya está en vigor y permite a los Estados miembros avanzar en la implantación de sistemas nacionales. Además, los sistemas existentes deberán adaptarse y armonizarse antes de 2035, lo que obliga a las empresas a planificar con antelación.
En este contexto, la preparación temprana no es solo una cuestión de cumplimiento normativo, sino una decisión estratégica. Las organizaciones que aborden la transformación digital de su función fiscal con tiempo estarán en mejor posición para gestionar el cambio y aprovechar las eficiencias que el nuevo modelo ofrece.
ViDA representa un salto cualitativo en la forma en que se concibe el control del IVA en la Unión Europea. La combinación de facturación electrónica obligatoria y reporting casi en tiempo real redefine la relación entre contribuyentes y Administraciones tributarias, situando los datos en el centro del sistema.
Para las empresas, el mensaje es claro: el futuro del IVA es digital, transaccional y armonizado. Anticiparse a este escenario será clave para convertir una obligación regulatoria en una ventaja competitiva.
Autores: José Antonio Romero, socio del equipo de Fiscal .