En RSM Spain, junto con IO Investigación, se han estudiado cuáles son los principales  miedos de los españoles a nivel económico, social y laboral, llegando a la conclusión de que, entre los primeros puestos, se encuentran cuestiones relacionadas con la crisis energética o el cambio climático, siendo las mujeres a quienes más preocupan.

Por este motivo, no es de extrañar que la 28ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP28), que tuvo lugar en Dubái y que concluyó la semana pasada, tuviera un seguimiento tan mediático.


La COP28 ha sido la última oportunidad para que los países revisaran y actualizaran sus planes de acción climática antes de la COP29, que se celebrará en Glasgow en 2024. La COP29 será el momento de evaluar si el mundo está en camino de cumplir el objetivo de 1,5ºC, o si se requieren medidas adicionales para evitar una catástrofe climática.

Para poder conseguir este objetivo, la COP28 ha establecido las primeras medidas concretas a implementar: "triplicar la capacidad energética renovable" y "duplicar la eficiencia energética media" de aquí a 2030.

Además, este año se llevó a cabo el primer análisis de la aplicación del Acuerdo de París, conocido como el “Global Stocktake” (balance mundial en español), que concluyó en la COP28 con un acuerdo final consensuado por los casi 200 países que participaron en la conferencia. El Global Stocktake es un proceso de dos años que tiene lugar cada cinco, con el objetivo de evaluar el progreso colectivo hacia la consecución de los objetivos climáticos.  

La necesidad de abandonar los combustibles fósiles

El acuerdo final de la COP28 ha reconocido por primera vez la necesidad de abandonar los combustibles fósiles, aunque sin mencionar explícitamente la “eliminación progresiva” de los mismos. El acuerdo también estableció como meta que el mundo alcance su pico máximo de contaminación por carbono en 2025, y la neutralidad de emisiones en 2050.

El texto pide "efectuar una transición de los combustibles fósiles (...) de una manera justa, ordenada y equitativa", motivo por el que la COP28 también abordó otros temas relevantes para la acción climática, como el objetivo global de adaptación, que busca aumentar la capacidad de los países con menos recursos para hacer frente a los efectos adversos del cambio climático, y la financiación climática, con el fondo climático de daños y pérdidas, para países vulnerables, y el apoyo a los países en desarrollo para que puedan cumplir sus compromisos de reducción de emisiones.

Reconociendo la importancia de reorientar las inversiones hacia una economía baja en carbono y resiliente al clima, así como de movilizar recursos adicionales para apoyar a los países más afectados por el cambio climático, la Unión Europea se comprometió a aumentar su contribución financiera para fondos internacionales, que apoyan a los países en desarrollo, los más vulnerables al cambio climático y los menos responsables de causarlo, en su transición hacia una economía baja en carbono.

Entre los acuerdos económicos más relevantes se encuentran: el Fondo de Pérdidas y Daños, que se activó el primer día de la cumbre y obtuvo donaciones de varios países por valor de cientos de millones de dólares; el Fondo Verde para el Clima, que nació en 2010 y se propuso movilizar 100.000 millones de dólares cada año desde 2020, meta aplazada hasta 2023; y la financiación bilateral y multilateral, que consiste en el apoyo económico que los países desarrollados brindan directamente o mediante organismos internacionales a los países en desarrollo para enfrentar los impactos del cambio climático.


Para cumplir con el objetivo de 2030, hay que disminuir las emisiones en un 43%. Sin embargo, los planes actuales de los países apuntan a un incremento de cerca del 10%, dirigiéndonos a un escenario de aumento de 2,5ºC. Por este motivo, los inversores requieren acciones políticas definidas como, por ejemplo, pautas para tratar las ayudas en la disminución del uso de los combustibles fósiles y la reducción y compensación de las emisiones de carbono, así como el desafío que supone el cumplimiento de las nuevas normativas sobre prevención y control de la contaminación y el aumento de los indicadores de reporte que pueden obstaculizar el desarrollo económico de las empresas a corto plazo.

Los miedos nos pueden paralizar o bien pueden servir como palanca para lograr grandes cambios. La COP28 ha sido un paso adelante en la lucha contra el cambio climático, con el “principio del fin” de los combustibles fósiles, pero no es el final del camino.

El final del camino es una descarbonización total de la economía. Para ello, la Unión Europea en general, y en particular España, están articulando iniciativas legislativas que impactarán directamente en las organizaciones.

Gestionar los riesgos y aprovechar las oportunidades de esta nueva economía descarbonizada es una de las prioridades de RSM Spain. En el próximo capítulo abordaremos en detalle las normativas, las potenciales medidas de reducción por parte de las organizaciones y cómo desde RSM Spain podemos ayudar a transitar hacia la consecución de este objetivo: la descarbonización.  

En RSM estamos a su disposición para ayudarle en materia ESG y Sostenibilidad.

 

Autores: Carlos Cerdán, María José Abarca y Gemma Soler, área de ESG y Sostenibilidad