Rendición de cuentas y balance de ejecución presupuestal 2021

Disposiciones de carácter tributario con propósito diverso

El pasado 30 de junio el Parlamento dio entrada al proyecto de Ley de Rendición de Cuentas y Balance de Ejecución presupuestal 2021.

El documento supera los 400 artículos y apunta, como es de estilo, a una gama muy amplia de propósitos, tanto de carácter económico, como otros de definición un poco más difusa.

En lo que respecta a estos comentarios hemos optado por centrarnos en los artículos que quedan comprendidos en el ámbito tributario (recursos), y que en cierto modo, como veremos, lo trascienden. 

La gama de áreas de actividad involucradas es bastante amplia y si repasamos el contenido veremos que abarca exoneraciones a la contribución inmobiliaria rural y del impuesto de primaria para el mismo sector, ampliación de la devolución del IVA en el gasoil, en el impuesto al patrimonio en lo relativo a la admisión de la deducción de pasivos contraídos con y por la Agencia Nacional de Desarrollo y las superficies computables afectadas a explotaciones agropecuarias (carácter simplemente enumerativo no taxativo).

Mercado de valores

Aparte de lo citado, y en buena medida es lo que nos convoca, se han incluido dentro del articulado disminuciones en las tasas de IRPF y del IRNR aplicables a los intereses de obligaciones negociables y otros títulos de deuda, siempre que sean emitidos por entidades residentes en moneda nacional, sin cláusula de reajuste y en unidades indexadas y depósitos a plazo en las mismas condiciones.

El criterio seguido es similar en el caso de las rentas de participaciones en fideicomisos financieros que cumplen los mismos requisitos en cuanto a residencia del emisor y moneda de emisión.

Las reducciones son mucho más sensibles aún si las colocaciones son a plazos más extensos, pudiendo reducirse la tasa hasta el 0,5% si el plazo supera los tres años.

Propósitos

Los propósitos detrás de estas propuestas pueden considerarse variados (desdolarización, política antiinflacionaria, fomento del mercado de capitales, etc.) y a la vez siguen un hilo conductor común.

Comencemos por reconocer que la economía uruguaya presenta un alto grado de dolarización y una inflación, cuanto menos, preocupante. Estas medidas parecen ser una herramienta tendiente a encaminar una solución parcial a ello.

El otro objetivo (fomento del mercado de capitales) parece mucho más difícil de alcanzar. Las medidas aparecen a todas luces como de muy limitado alcance e insuficientes.

En primer lugar, el público sigue prefiriendo y volcando en gran medida sus ahorros al dólar, y también hacia el exterior en opciones de inversión que el mercado de capitales local no ofrece. Tal vez una primera medida para atraer el ahorro hacia el mercado local sería incluir estos incentivos tributarios en las opciones locales emitidas en moneda extranjera.

Obviamente por sí solo esto no funcionaría, muchas otras son las limitaciones: dificultades para emitir instrumentos de deuda, falta de opciones locales de inversión, falta de incentivos tributarios, entre otros.

Esta última enumeración ha llevado a que el ahorro tienda en forma cada vez más sistemática hacia el mercado de valores externo, fondos de inversión de dudoso origen, de gran volatilidad y de escasa seguridad.

En resumen, para reactivar el mercado de capitales local es necesario apuntar más alto: incentivos tributarios a aquellas opciones que prefieren los ahorristas, una adecuada regulación que facilite la emisión de deuda privada y una participación más activa del financiamiento del estado y de las empresas de capital público o de derecho público o privado en el financiamiento local.

 

 

 

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Autores

Jorge Gutfraind
Socio Director & Managing Partner