En un contexto donde el marco normativo local en materia ESG continúa siendo mayormente voluntario, el mercado ya actúa como el regulador más exigente. Nuestro socio de Consultoría, Juan Pablo Montero, analiza cómo la gestión ESG pasó del discurso al cumplimiento técnico y qué implica esto para la competitividad empresarial en 2026/2027.

Mientras la Unión Europea consolida la Directiva de Informes de Sostenibilidad Corporativa y países como Brasil y Chile avanzan con normativas de reporte obligatorio, en Argentina no existe aún una legislación integral que exija reportes ESG a las compañías. Salvo ciertas excepciones, el marco legal local es mayoritariamente voluntario.

Sin embargo, no se percibe una desaceleración, sino una maduración estratégica. El mercado se ha convertido en el regulador más exigente. Para las empresas argentinas que integran cadenas de valor globales o exportan bienes y servicios, la gestión ESG es hoy un requisito de acceso.

Juan Pablo Montero, socio de Consultoría de RSM Argentina

“No hay pausa, hay una profesionalización: se ha pasado de lo meramente discursivo a la necesidad de cumplimiento técnico para no quedar fuera de ciertos mercados”

De la presión externa a la convicción estratégica

Las organizaciones operan bajo una dualidad entre presión externa y convicción estratégica. Si bien inversores, bancos y clientes actúan como catalizadores iniciales, la continuidad depende de la integración real de los criterios ESG en el modelo de negocio.

La sustentabilidad ya no se percibe como un costo operativo, sino como un driver de rentabilidad y crecimiento. La eficiencia en el uso de recursos y la transparencia en la gobernanza impactan directamente en el resultado financiero.

Un modelo de negocio que ignora riesgos ambientales o demandas sociales es, estructuralmente, más frágil.

El riesgo subestimado: la cadena de valor

Uno de los principales riesgos aún subestimados es la vulnerabilidad del ecosistema de proveedores. La responsabilidad ESG no termina en los propios procesos internos.

Una debilidad en la política ESG de un proveedor puede convertirse en una debilidad propia, con impacto directo en reputación, acceso a mercados y financiamiento.

La interdependencia es total.

La era del dato real y la inteligencia artificial

La agenda hacia 2026/2027 estará marcada por el fin de las estimaciones y el inicio de la era del dato real.

El uso de inteligencia artificial permitirá capturar datos primarios en tiempo real, eliminar promedios genéricos y garantizar información auditable. Asimismo, la exigencia de trazabilidad total incrementará la responsabilidad sobre cada eslabón de la cadena.

La transparencia ya no es opcional.

Financiamiento sostenible: una oportunidad en crecimiento

Argentina cuenta con marcos regulatorios que habilitan la emisión de bonos verdes y SVS (Sociales, Verdes y Sustentables). Sin embargo, muchas organizaciones aún no aprovechan estos instrumentos para financiar su transición energética o proyectos de impacto social.

Existe capital disponible para proyectos que demuestren desempeño sólido con datos medibles y verificables.

Conclusión

Más allá de los debates conceptuales, la sustentabilidad se ha consolidado como el lenguaje común de los negocios internacionales.

La competitividad futura estará ligada a la capacidad de las organizaciones de transformar las exigencias ESG en una ventaja estratégica que garantice resiliencia y continuidad en un entorno global cada vez más demandante.

*Publicado en Revista Mercado

 

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