El absentismo laboral crece y, con él, las dudas sobre hasta dónde pueden actuar las empresas. Nuestra socia de laboral, Ana Lahuerta, analiza las herramientas que permite la legislación y las líneas rojas que no deben cruzarse. Documentar, verificar y prevenir son algunas de las claves para gestionar las ausencias sin asumir riesgos legales innecesarios.
Cómo gestionar el absentismo
El absentismo laboral ha irrumpido estas semanas en el primer plano del debate público. Las cifras que lo acompañan explican el porqué: según el último informe de Randstad Research, en el primer trimestre de 2026 se perdió el 7,2% de las horas de trabajo pactadas, lo que equivale a más de 1,6 millones de personas que cada día no acuden a su puesto, 1,2 millones de ellas por baja médica. Al margen de la discusión política sobre sus causas y sus posibles reformas, hay una realidad que atiendo a diario en el despacho: las empresas necesitan saber qué pueden hacer hoy, con el marco legal vigente, y ahí es donde conviene poner orden. Porque margen de actuación existe, pero también líneas rojas cuyo cruce sale muy caro.
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